eran 5, pero resultaron 3

 


Todo comienza, una mañana normal en la Uniminuto de Soacha, 5 súper amigas se encontraban emocionadas, o al menos eso era lo que se pensaba. era un 30 de octubre, dichas amistades habían cuadrado desde hace un buen tiempo el cómo disfrazarse el día de las brujas, como quien dice, Halloween, o más específicamente, 31 de octubre. Se encontraban realizando una cartelera para una exposición en la clase de constitución política, y mientras tanto, salió el tema acerca del día tan esperado y los disfraces combinados, los cuales serían de bellas hadas.

Dos de las amigas, aún no contaban con sus disfraces. debido a que no encontraban el indicado para cada uno de sus cuerpos voluptuosos, sin embargo aún había bastante tiempo para buscarlo durante el día. Lo más raro de todo, no era que al día siguiente fuera Halloween y ellas no tuvieran sus disfraces, lo más raro era que no se les notaba preocupadas o afanadas por encontrar uno, las 3 distintas amigas pensaban: "hmm, quizá están relajadas porque saben que haremos todo lo posible para encontrar su vestimenta, qué valientes".

Pero no todo es lo que parece, no todo es color de rosa ni tan bello como lo parece, esas dos chicas estaban bastante calladas con respecto al tema, las tres otras estaban preocupadas por finalizar detalles para sus amados disfraces, debían comprar sus alas y demás cosas.
Cuando les preguntaron a esas dos cuánto presupuesto tenían para comprar sus implementos, entre ellas se miraron muy sospechosamente y con complicidad, aquí había gato encerrado.

Una de ellas, sin poder esconder más la verdad, decidió confesar su tranquilidad acerca de un disfraz que no tenía, y eso era que al día siguiente no nos iba a dar ni la hora, porque había tomado la inteligente, o tal vez la descarada, decisión de no asistir a clases al día siguiente, y la otra chica, despreocupadamente, también prosigue a llevarle la corriente y comentar que ella tampoco asistiría.

Las otras tres amigas quedaron impactadas, anonadadas, asombradas, pero sobre todo, destruidas. No sabían qué pensar, o qué decir, ya que se les hacía gran ilusión compartir ese grandioso día todas juntas, qué gran error. La gran excusa de las dos chicas, o más bien las judasas, era que ya habían asistido varias veces a la misma clase, y que ya era hora de quedarse una en sus casas, convenientemente un 31 de octubre, demasiada casualidad, ¿verdad?

Nunca sabremos desde cuándo se había formado este complot entre las traicioneras, lo que sí sabemos, es que uno a veces piensa que tin, pero resulta que tan. Por esta razón, la próxima vez que se vayan a disfrazar con alguien y no se vea tan preocupado por encontrar prontamente su vestimenta, háganse la siguiente pregunta: ¿realmente se quieren disfrazar? o ¿solamente se están quedando calladas para dejarlas plantadas y decírselos a última hora? 

Será esto... ¿Traición por conveniencia?





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